Santander 'huye' del ladrillo en Brasil

Subasta en condiciones agresivas

Santander 'huye' del ladrillo en Brasil y vende 1.200 inmuebles a precio de ganga

La entidad crea la "primera feria digital" para deshacerse de enclaves embargados en todo el país. La operación coincide con la llegada de Bolsonaro.

 
El Santander tiene listo el blockchain en Reino Unido, México, Brasil... y España
El Santander subasta casi 1.200 inmuebles en Brasil / LI
 

Banco Santander suelta lastre en un convulso Brasil tras la victoria en las elecciones de Jail Bolsonaro. La entidad presidida por Ana Botín busca deshacerse de ladrillo y va a sacar a subasta 1.182 inmuebles embargadospor todo el país de propietarios que no han podido hacer frente a su hipoteca. Sao Paulo, Río de Janeiro, Brasilia... Son inmuebles repartidos por diferentes estados. Se trata de la "black week", una especie de 'black friday' que ha ideado el banco para vender estas propiedades con agresivos descuentos en las operaciones. 

La iniciativa del Santander se desarrollará entre los días 26 y 30 de este mes y va a ser la mayor subasta de viviendas y otras propiedades de la entidad en el gigante sudamericano. Internamente se ha denominado "la primera feria digital de inmuebles" y cuenta con la novedad de que el banco se ha puesto en manos de las cinco empresas de subastas más importantes del país para desprenderse de estas propiedades: Biasi, Frazao, Meda, Sold y Zuckerman

Los inmuebles que se subastarán pueden ya consultarse en www.santanderimoveis.com.br. Hay casas, apartamentos, locales comerciales o terrenos repartidos por diferentes ciudades brasileñas. En el estado de Sao Paulo, por ejemplo, salen a subasta 808 inmuebles, a los que hay que sumar 178 en Río de Janeiro. El siguiente territorio más numeroso es el de Rio Grande do Sul, con 66 inmuebles; seguido de Pernambuco, con 63; Goiania, con 61; y Paraná, con 58.

Agresivos descuentos y facilidades de financiación

Santander también ofrece importantes descuentos y una financiación ventajosa en su "black week" particular. Por ejemplo, los compradores que paguen al contado las propiedades subastadas podrán tener un 10% de descuento en la operación. Algunas ofertas llegan a rebajar en un 65% el valor del inmueble. Además, la entidad española ofrece a los futuros compradores financiar sus propiedades a 35 años (420 meses) a una tasa del 8,40% anual, un porcentaje similar con el que trabajan las dos firmas bancarias más importantes de Brasil, los bancos públicos Caixa Económica Federal (CEF) y el Banco do Brasil.

El único inconveniente de esta subasta que ha puesto en marcha Santander es que una buena parte de las propiedades de las que se desprenderá la entidad se encuentran ocupadas por los deudores. En estos casos deberá ser el propio comprador quien inicie el procedimiento judicial para que se ejecute el desahucio. Hay que recordar que la ley hipotecaria en Brasil es muy escrita: tres meses sin pagar el préstamo ya es suficiente para que el banco inicie un proceso judicial para recuperar la propiedad.

Brasil es para el Santander uno de sus principales mercados. La entidad obtuvo en los nueve primeros meses del año un beneficio de 1.942 millones de euros, un 2% más, y consiguió ganar un millón de clientes adicionales. Asimismo, el crédito y los recursos de clientes aumentaron un 13% y un 17% en euros constantes, respectivamente, durante el mismo periodo. Pero uno de los problemas para la entidad en el gigantes es el ladrillo, de ahí esta subasta en la que el banco pretende desprenderse de un buen número de propiedades en cartera.

En plena bonanza económica, muchos brasileños quisieron pasar del alquiler a ser propietarios de su propia vivienda. Al igual que sucedió en España se extendió la teoría de que alquilar era 'tirar el dinero' a la basura y, animados por las facilidades de las entidades financieras, decidieron comprar una casa. No les importaba tener que pagarla en 35 años y tampoco era difícil que los bancos financiasen las operaciones. Pero la crisis llegó (en Brasil hay 12,5 millones de desempleados) y los bancos se han quedado con un buen número de estas propiedades que ahora quieren colocar en el mercado. Santander no es ajeno a esta realidad.

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